¿Puede la terapia con células CAR T revolucionar el tratamiento de las enfermedades neurológicas autoinmunes?

¿Puede la terapia con células CAR T revolucionar el tratamiento de las enfermedades neurológicas autoinmunes?

Las enfermedades neurológicas autoinmunes, como la miastenia, la esclerosis múltiple o ciertas encefalitis, suelen ser difíciles de tratar con los enfoques actuales. Estas afecciones ocurren cuando el sistema inmunitario ataca por error componentes del sistema nervioso, causando lesiones y síntomas a veces graves. Los tratamientos existentes, como los corticoides o los anticuerpos monoclonales, permiten reducir los brotes, pero no siempre logran eliminar por completo las células inmunitarias responsables. Sin embargo, surge una nueva pista terapéutica: la terapia con células CAR T, ya utilizada con éxito contra ciertos cánceres de la sangre.

Este enfoque consiste en modificar genéticamente los linfocitos T del paciente para que identifiquen y destruyan específicamente los linfocitos B anormales que producen autoanticuerpos dañinos. A diferencia de los tratamientos clásicos, las células CAR T pueden penetrar profundamente en los tejidos, incluido el sistema nervioso central, y eliminar de manera duradera las células responsables de la enfermedad. Ensayos clínicos recientes han mostrado resultados prometedores en pacientes con miastenia grave, neuromielitis óptica o encefalitis anti-receptor NMDA, con una reducción significativa de los síntomas y efectos secundarios generalmente moderados.

El principio se basa en la capacidad de las células CAR T para reconocer marcadores específicos en la superficie de los linfocitos B patógenos, como CD19 o BCMA. Una vez reinfundidas, estas células modificadas desencadenan una respuesta inmunitaria dirigida, suprimiendo los linfocitos B anormales mientras preservan parte de la inmunidad normal. Esta precisión limita los riesgos de infección o inmunosupresión excesiva, a menudo observados con otros tratamientos inmunosupresores.

En pacientes con miastenia grave refractaria, por ejemplo, una sola perfusión de células CAR T anti-CD19 permitió una mejora duradera de la fuerza muscular y una disminución de los autoanticuerpos, sin provocar toxicidad mayor. En la neuromielitis óptica, una enfermedad en la que los anticuerpos atacan la médula espinal y los nervios ópticos, las células CAR T anti-BCMA indujeron una remisión prolongada en la mayoría de los pacientes tratados, con una tolerancia global satisfactoria.

Otra ventaja es la posibilidad de adaptar esta terapia según el objetivo de los autoanticuerpos. Para enfermedades en las que el antígeno se encuentra fuera de las células, como en la miastenia o la encefalitis anti-NMDA, las células CAR T clásicas son suficientes. Para aquellas que involucran antígenos intracelulares, como el síndrome de la persona rígida, se están desarrollando variantes llamadas CAAR T. Estas células apuntan directamente a los linfocitos B que producen autoanticuerpos específicos, ofreciendo un enfoque aún más preciso.

Los mecanismos subyacentes también explican por qué los efectos adversos, como el síndrome de liberación de citocinas, son menos frecuentes y menos graves que en el cáncer. De hecho, el número de linfocitos B patógenos es mucho menor que el de las células tumorales, lo que reduce la magnitud de la reacción inflamatoria. Los datos disponibles sugieren, además, que los linfocitos B sanos, ubicados en la médula ósea, no son eliminados por completo, permitiendo el mantenimiento de una inmunidad protectora.

A pesar de que estos resultados son alentadores, persisten preguntas. La duración de la remisión, la posibilidad de recaídas y los efectos a largo plazo requieren estudios adicionales. Además, esta terapia sigue siendo compleja y costosa, reservada por ahora para formas graves y resistentes. Varios ensayos clínicos están en curso para evaluar su eficacia en otras enfermedades neurológicas autoinmunes, como la esclerosis múltiple o encefalitis raras.

Este avance abre el camino a una medicina más personalizada, donde el sistema inmunitario podría ser «reiniciado» para detener definitivamente la progresión de la enfermedad. Si los resultados se confirman, la terapia con células CAR T podría convertirse en una opción mayor para los pacientes que no responden a los tratamientos convencionales, transformando así el manejo de estas afecciones debilitantes.


Sources utilisées

Source du rapport

DOI : https://doi.org/10.1186/s12974-025-03662-6

Titre : CAR T cell therapy in autoantibody-mediated neurological disorders: a promising strategy

Revue : Journal of Neuroinflammation

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Muzi Wen; Ruoyi Zheng; Hanqing Zhang; Sophia Y. Goldberg; Zhiying Jian; Ye Gao; Ruogu Cheng; Linxin Wen; Yu Zhao; Saad S. Kenderian; Pei Shang

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